El desolador paisaje de la Vuelta tras los incendios en Francia

Los legendarios periodistas que cubrieron la primera edición de la París-Roubaix tras la Primera Guerra Mundial describieron la prueba de los adoquines como el ‘Infierno del Norte’. Esto no solo se debió a la dureza del recorrido, sino también a un paisaje devastado por la contienda, lleno de ruinas y destrucción. Recientemente, la Vuelta a España se vio afectada por un desastre similar. Durante la tercera etapa, que finalizó en Font Romeu, se recordó la victoria de Tadej Pogacar en Les Angles, donde obtuvo su primera de cinco victorias en la competición. Sin embargo, las autoridades francesas habían solicitado que el público no asistiera a la carrera debido a la falta de efectivos de seguridad, ya que muchos gendarmes estaban trabajando en la extinción de un incendio en el Canigó. El paisaje en la zona era desolador. Muchas casas, graneros y establos habían sido consumidos por las llamas. A más de un mes del incendio, las labores de reconstrucción aún no habían comenzado, dejando un panorama de cenizas y árboles calcinados que desolaban a los ciclistas. La organización de la Vuelta, siguiendo indicaciones de las autoridades, pidió precaución a los espectadores, instando a no tirar colillas ni dejar desperdicios en la carretera para evitar nuevos incendios. Este verano, Francia ha enfrentado un aumento alarmante de incendios forestales, similar a lo que ha vivido España. En los alrededores de Burdeos, las llamas han arrasado un área equivalente a ocho veces la extensión de París. La última etapa del Tour tuvo que recortarse por razones de seguridad, ya que muchos gendarmes estaban comprometidos en la lucha contra el fuego en el sur del país. Un año atrás, en una etapa de la Vuelta en el Bierzo, los ciclistas también enfrentaron un paisaje de destrucción, ascendiendo a través de un bosque negro y triste, aún impregnado del olor a carbón.
Source: Sport.es - 2026-08-25